El turrón es un dulce que siempre asociamos a la Navidad. Y es que parece que sin turrón no haya Navidad, ¿verdad?

La relación entre el turrón y la Navidad tiene orígenes históricos, sociales, económicos y naturales.

Se encontraron diferentes escritos del siglo XVI. El escritor y cocinero del rey Felipe II, Antonio Martínez Montillo, tenía por costumbre servir en toda la corte turrón durante las celebraciones navideñas. Este acontecimiento dio lugar a que el resto de familias adineradas quisieran comer dicho manjar. Poco a poco se impuso en todas las mesas pudientes del reino hasta convertirse en una tradición.

Un documento municipal de Alicante datado en el año 1582, señala que:

de tiempo inmemorial, se paga el salario navideño a los trabajadores, parte en dineros y parte en un presente, una arroba de turrones”.

Esta tradición perduró con el paso del tiempo. Aumentando la demanda de turrón durante estas fechas navideñas.

La história cuenta que durante los siglos próximos la tradición del rey Felipe II perduró. Siendo cada vez más la gente que quería disfrutar del manjar de reyes, los jijonencos de la época se trasladaban a la capital, Madrid, para comercializar sus turrones.

 

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